Si la lección de Rufino del primer acto era pedagogía fracasada (la cartilla, las letras, la palmeta), esta es pedagogía exitosa. Laurencio le explica a Finea qué es el amor en términos exactos —y exactamente filosóficos: deseo de cosa hermosa, espíritus visivos, encuentro de almas en el casamiento—. La escena tiene tres movimientos: el primero, en redondillas dialogadas, define el amor (vv. 765-790); el segundo, en versos más cargados, despliega la teoría óptica con la imagen de los rayos visuales (vv. 791-810); el tercero, con Pedro y Clara como contrapunto cómico, repite el sistema en clave plebeya (vv. 813-830). En la misma escena conviven la doctrina más alta del Quattrocento florentino y el chiste del corral, y los dos registros se sostienen mutuamente.
Lo más sutil de la escena pide advertencia. Cuando Finea, asustada, le pide a Laurencio que le quite los ojos del cuerpo con un pañuelo, no está siendo simplemente ridícula. Está aplicando, con perfecta lógica empírica, una doctrina que le acaban de enseñar. Si los espíritus visivos viajan por la mirada, lo que entra por los ojos puede sacarse limpiándolos. La situación cómica que se produce es, al mismo tiempo, científicamente exacta según la óptica medieval. La risa coincide con la verdad doctrinal.
FINEA.Si vos andáis con estrellas,¿qué mucho que os traigan ellasarromadizado ansí?Acostaos siempre temprano,761y dormid con tocador.765LAURENCIO.¿No entendéis que os tengo amorpuro, honesto, limpio y llano?FINEA.¿Qué es amor?LAURENCIO.¿Amor? Deseo.FINEA.¿De qué?LAURENCIO.De una cosa hermosa.770FINEA.¿Es oro? ¿Es diamante? ¿Es cosadestas que muy lindas veo?LAURENCIO.No, sino de la hermosurade una mujer como vos,que, como lo ordena Dios,para buen fin se procura;y ésta, que vos la tenéis,engendra deseo en mí.775FINEA.Y yo ¿qué he de hacer aquí,si sé que vos me queréis?LAURENCIO.Quererme. ¿No habéis oídoque amor con amor se paga?FINEA.No sé yo cómo se haga,porque nunca yo he querido,ni en la cartilla lo vi,ni me lo enseñó mi madre.Preguntarelo a mi padre.785LAURENCIO.¡Esperaos, que no es ansí!FINEA.Pues ¿cómo?LAURENCIO.Destos mis ojossaldrán unos rayos vivoscomo espíritus visivos,de sangre y de fuego rojos,que se entrarán por los vuestros.790FINEA.No, señor; arriedro vayacosa en que espíritus haya.LAURENCIO.Son los espíritus nuestros,que juntos se han de encendery causar un dulce fuegocon que se pierde el sosiego,hasta que se viene a verel alma en la posisiónque es el fin del casamiento;que, con este santo intento,justos los amores son,porque el alma que yo tengo800a vuestro pecho se pasa.805FINEA.¿Tanto pasa quien se casa?PEDRO.Con él, como os digo, vengotan muerto por vuestro amor,que aquesta ocasión busqué.CLARA.¿Qué es amor, que no lo sé?PEDRO.¿Amor? ¡Locura, furor!CLARA.Pues ¿loca tengo de estar?PEDRO.Es una dulce locurapor quien la mayor cordurasuelen los hombres trocar.815CLARA.Yo, lo que mi ama hiciere,eso haré.PEDRO.Ciencia es amorque el más rudo labradora pocos cursos la adquiere.En comenzando a querer,enferma la voluntadde una dulce enfermedad.820CLARA.No me la mandes tener,que no he tenido en mi vidasino solos sabañones.825FINEA.¡Agrádanme las liciones!LAURENCIO.Tú verás, de mí querida,cómo has de quererme aquí;que es luz del entendimientoamor.830FINEA.Lo del casamientome cuadra.LAURENCIO.Y me importa a mí.FINEA.Pues ¿llevarame a su casay tendrame allá también?LAURENCIO.Sí, señora.FINEA.¿Y eso es bien?835LAURENCIO.Y muy justo en quien se casa.Vuestro padre y vuestra madrecasados fueron ansí.Deso nacistes.FINEA.¿Yo?LAURENCIO.Sí.FINEA.Cuando se casó mi padre,¿no estaba yo allí tampoco?840LAURENCIO.(¿Hay semejante ignorancia?Sospecho que esta gananciacamina a volverme loco.)FINEA.Mi padre pienso que viene.LAURENCIO.Pues voyme. Acordaos de mí.FINEA.¡Que me place!CLARA.¿Fuese?PEDRO.Sí,y seguirle me conviene.Tenedme en vuestra memoria.CLARA.Si os vais, ¿cómo?FINEA.¿Has visto, Clara,lo que es amor? ¿Quién pensaratal cosa?850
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