Profundidad
Léxico y contexto
ACTO I · ESCENA 8

1.8 Pedro y Laurencio: el pacto entre criado y galán

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 691–760

Llega Pedro y Laurencio le explica el plan de aproximación a Finea. La conversación es el envés cómico de la escena anterior: lo que Laurencio había meditado en soneto culto, lo discute con su lacayo en redondillas coloquiales. La escena cumple la función de exposición práctica del esquema —Pedro entenderá, ayudará y participará— y prepara la entrada de Finea y Clara que cierra el primer movimiento del Acto I.

me mira con frente armada. Finea es hora dichosa, donde Júpiter, benigno, me está mirando de trino con aspecto y faz hermosa. Doyme a entender que poniendo en Finea mis cuidados, a cuarenta mil ducados las manos voy previniendo. Ésta, Pedro, desde hoy ha de ser empresa mía. PEDRO.Para probar tu osadía, en una sospecha estoy. LAURENCIO.¿Cuál? PEDRO.Que te has de arrepentir, por ser simple esta mujer. LAURENCIO.¿Quién has visto de comer, de descansar y vestir arrepentido jamás? Pues esto viene con ella. PEDRO.A Nise, discreta y bella, Laurencio, ¿dejar podrás por una boba inorante? LAURENCIO.¡Qué inorante majadero! ¿No ves que el sol del dinero va del ingenio adelante? El que es pobre, ése es tenido por simple; el rico, por sabio. No hay en el nacer agravio, por notable que haya sido, que el dinero no le encubra, ni hay falta en naturaleza que con la mucha pobreza no se aumente y se descubra. Desde hoy quiero enamorar a Finea. PEDRO.He sospechado que a un ingenio tan cerrado no hay puerta por donde entrar. LAURENCIO.Yo sé cuál. PEDRO.¡Yo no, por Dios! LAURENCIO.Clara, su boba crïada. PEDRO.Sospecho que es más taimada que boba. LAURENCIO.Demos los dos en enamorarlas. PEDRO.Creo que Clara será tercera más fácil. LAURENCIO.Desa manera seguro va mi deseo. PEDRO.Ellas vienen; disimula. LAURENCIO.Si puede ser en mi mano. PEDRO.¡Qué ha de poder un cristiano enamorar una mula!^ LAURENCIO.Linda cara y talle tiene. PEDRO.¡Así fuera el alma! LAURENCIO.Agora conozco, hermosa señora, que no solamente viene el sol de las orientales partes, pues de vuestros ojos sale con rayos más rojos y luces piramidales; pero si, cuando salís, tan grande fuerza traéis, al mediodía ¿qué haréis? FINEA.Comer, como vos decís, no pirámides ni peros, sino cosas provechosas. LAURENCIO.Esas estrellas hermosas, esos nocturnos luceros, me tienen fuera de mí.