Profundidad
Léxico y contexto
ACTO II · ESCENA 8

2.8 El baile y la canción «Viene de Panamá»

Casa de Octavio

redondillas introductoriasabbavv. 1825–1860romance asonancia -aa-aavv. 1861–2032

Cierre del Acto II. Octavio ha decidido organizar un baile burlesco para celebrar el progreso de Finea. Los músicos cantan «Viene de Panamá», canción de catálogo satírico sobre el indiano que vuelve de las Indias con riquezas y cortejos. Finea y Nise bailan juntas. La escena cumple varias funciones: cierre formal del Acto II con espectáculo, demostración pública de la transformación de Finea (ahora puede danzar), y comentario satírico sobre el amor venido de las Indias —subtexto económico que la pieza ha sostenido desde el verso 1156. La canción es la única letra musicada de la obra, y se construye con economía: 175 versos en romance, con estribillo «Viene de Panamá».

esto que pasa por mí? ¿Qué vi denantes, qué vi, que así me enciende y me abrasa? Celos dice el padre mío que son. ¡Brava enfermedad! LAURENCIO.(Huyendo su autoridad, de enojarle me desvío; aunque, en parte, le agradezco que estorbase los enojos de Nise. Aquí están los ojos a cuyos rayos me ofrezco.) ¿Señora? FINEA.Estoy por no hablarte. ¿Cómo te fuiste con Nise? LAURENCIO.No me fui porque yo quise. FINEA.Pues ¿por qué? LAURENCIO.Por no enojarte. FINEA.Pésame si no te veo, y en viéndote, ya querría que te fueses, y a porfía anda el temor y el deseo. Yo estoy celosa de ti; que ya sé lo que son celos; que su duro nombre -¡ay cielos!- me dijo mi padre aquí; mas también me dio el remedio. LAURENCIO.¿Cuál es? FINEA.Desenamorarme; porque podré sosegarme quitando el amor de en medio. LAURENCIO.Pues eso, ¿cómo ha de ser? FINEA.El que me puso el amor me le quitará mejor. LAURENCIO.Un remedio suele haber. FINEA.¿Cuál? LAURENCIO.Los que vienen aquí al remedio ayudarán. PEDRO.Finea y Laurencio están juntos. FENISO.Y él fuera de sí. LAURENCIO.Seáis los tres bienvenidos a la ocasión más gallarda que se me pudo ofrecer; y pues de los dos el alma a sola Nise discreta inclina las esperanzas, oíd lo que con Finea para mi remedio pasa. DUARDO.En esta casa parece, según por los aires andas, que te ha dado hechizos Circe. Nunca sales desta casa. LAURENCIO.Yo voy con mi pensamiento haciendo una rica traza para hacer oro de alquimia. PEDRO.La salud y el tiempo gastas. Igual sería, señor, cansarte, pues todo cansa, de pretender imposibles. LAURENCIO.¡Calla, necio! PEDRO.El nombre basta para no callar jamás; que nunca los necios callan. LAURENCIO.Aguardadme mientras hablo a Finea. DUARDO.Parte. LAURENCIO.Hablaba, Finea hermosa, a los tres para el remedio que aguardas. FINEA.¡Quítame presto el amor, que con sus celos me mata! LAURENCIO.Si dices delante déstos cómo me das la palabra de ser mi esposa y mujer, todos los celos se acaban. FINEA.¿Eso no más? Yo lo haré. LAURENCIO.Pues tú misma a los tres llama. FINEA.¡Feniso, Duardo, Pedro! LOS TRES ¡Señora! Yo doy palabra de ser esposa y mujer de Laurencio. DUARDO.¡Cosa estraña! LAURENCIO.¿Sois testigos desto? LOS TRES Sí. Pues haz cuenta que estás sana del amor y de los celos que tanta pena te daban. FINEA.¡Dios te lo pague, Laurencio! LAURENCIO.Venid los tres a mi casa; que tengo un notario allí. FENISO.Pues ¿con Finea te casas? LAURENCIO.Sí, Feniso. FENISO.¿Y Nise bella? LAURENCIO.¡Troqué discreción por plata! NISE.Hablando estaba con él cosas de poca importancia. OTAVIO.Mira, hija, que estas cosas más deshonor que honor causan. NISE.Es un honesto mancebo que de buenas letras trata, y téngole por maestro. OTAVIO.No era tan blanco en Granada Juan Latino, que la hija de un Veinticuatro enseñaba; y siendo negro y esclavo, porque fue su madre esclava del claro Duque de Sessa, honor de España y de Italia, se vino a casar con ella; que Gramática estudiaba, y la enseñó a conjugar en llegando al amo , amas , que así llama el matrimonio el latín. NISE.Deso me guarda ser tu hija. FINEA.¿Murmuráis de mis cosas? OTAVIO.¿Aquí estaba esta loca? FINEA.Ya no es tiempo de reñirme. OTAVIO.¿Quién te habla? ¿Quién te riñe? FINEA.Nise y tú. Pues sepan que agora acaba de quitarme el amor todo Laurencio, como la palma. OTAVIO.(¿Hay alguna bobería?) FINEA.Díjome que se quitaba el amor con que le diese de su mujer la palabra; y delante de testigos se la he dado, y estoy sana del amor y de los celos. OTAVIO.¡Esto es cosa temeraria! Ésta, Nise, ha de quitarme la vida. NISE.¿Palabra dabas de mujer a ningún hombre? ¿No sabes que estás casada? FINEA.¿Para quitarme el amor, qué importa? OTAVIO.No entre en mi casa Laurencio más. NISE.Es error, porque Laurencio la engaña; que él y Liseo lo dicen no más de para enseñarla. OTAVIO.Desa manera, yo callo. FINEA.¡Oh! Pues ¿con eso nos tapa la boca? OTAVIO.Vente conmigo. FINEA.¿Adónde? OTAVIO.Donde te aguarda un notario. FINEA.Vamos. OTAVIO.Ven. (¡Qué descanso de mis canas!) NISE.Hame contado Laurencio que han tomado aquesta traza Liseo y él para ver si aquella rudeza labran, y no me parece mal. LISEO.¿Hate contado mis ansias Laurencio, discreta Nise? NISE.¿Qué me dices? ¿Sueñas o hablas? LISEO.Palabra me dio Laurencio de ayudar mis esperanzas, viendo que las pongo en ti. NISE.Pienso que de hablar te cansas con tu esposa, o que se embota en la dureza que labras el cuchillo de tu gusto, y, para volver a hablarla, quieres darle un filo en mí. LISEO.Verdades son las que trata contigo mi amor, no burlas. NISE.¿Estás loco? LISEO.Quien pensaba casarse con quien lo era, de pensarlo ha dado causa. Yo he mudado pensamiento. NISE.¡Qué necedad, qué inconstancia, qué locura, error, traición a mi padre y a mi hermana! ¡Id en buen hora, Liseo! LISEO.¿Desa manera me pagas tan desatinado amor? NISE.Pues, si es desatino, ¡basta! LAURENCIO.(Hablando están los dos solos. Si Liseo se declara, Nise ha de saber también que mis lisonjas la engañan. Creo que me ha visto ya.) NISE.¡Oh, gloria de mi esperanza! LISEO.¿Yo vuestra gloria, señora? NISE.Aunque dicen que me tratas con traición, yo no lo creo, que no lo consiente el alma. LISEO.¿Traición, Nise? ¡Si en mi vida mostrare amor a tu hermana, me mate un rayo del cielo! LAURENCIO.(Es conmigo con quien habla Nise, y presume Liseo que le requiebra y regala.) NISE.Quiérome quitar de aquí; que con tal fuerza me engaña Amor, que diré locuras. LISEO.No os vais —¡oh, Nise gallarda!—, que después desos favores quedará sin vida el alma. NISE.¡Dejadme pasar!^ LISEO.¿Aquí estabas a mis espaldas? LAURENCIO.Agora entré. LISEO.¿Luego a ti te hablaba y te requebraba, aunque me miraba a mí aquella discreta ingrata? LAURENCIO.No tengas pena; las piedras ablanda el curso del agua. Yo sabré hacer que esta noche puedas, en mi nombre, hablarla. Ésta es discreta, Liseo. No podrás, si no la engañas, quitalla del pensamiento el imposible que aguarda, porque yo soy de Finea. LISEO.Si mi remedio no trazas, cuéntame loco de amor. LAURENCIO.Déjame el remedio, y calla; porque burlar un discreto es la vitoria más alta.
EXT-1

La estructura del Acto II: pedagogía y crisis

El Acto II despliega, en 970 versos (vv. 1063-2032), la estructura completa de la transformación de Finea. La pieza alterna escenas de pedagogía formal fallida (2.3 con el maestro de danza, 2.4 con la lectura imposible) con escenas de pedagogía amorosa exitosa (2.4 monólogo del espejo, 2.6 desabrazo, 2.7 nombramiento del celo). El Acto II es la universidad de amor en operación.

La estructura métrica acompaña la transformación: redondillas (= diálogo doméstico) intercaladas con décimas (= reflexión lírica), endecasílabos sueltos (= conversación seria entre hombres), romances con asonancias variadas (= narración modulada). La polimetría no es decoración; es estructura emocional. Cada metro corresponde a un estado afectivo, y la sucesión de metros dramatiza la sucesión de estados.

Antonucci ha mostrado que el Acto II tiene la mayor variedad métrica de toda la pieza: cuatro metros principales en 970 versos, frente a la unidad métrica relativa del Acto III.ext1_polimetria La pieza está en plena modulación: Finea pasa de ser sujeto observado (Acto I) a sujeto operante (Acto III), y el Acto II es el espacio de la transición. La polimetría refleja la transición.

EXT-2

El cierre del Acto II como bisagra dramática

El cierre del Acto II prepara el monólogo del Acto III. Laurencio promete burlar a Liseo; Finea ha aprendido a sentir y a nombrar; Nise sospecha pero no ha confrontado. Las tres líneas de fuerza están armadas. El Acto III no añadirá conflictos nuevos; resolverá los planteados aquí.

La pieza mantiene la convención lopesca del cierre suspendido: el Acto II no termina en clímax sino en aparte del galán que anuncia su plan. La línea «déjame el remedio, y calla» es promesa que el Acto III cumplirá: Finea fingirá ser boba, Laurencio engañará a Liseo, Nise se quedará con Liseo. El plan se ejecuta tres meses después (en tiempo dramático), pero las premisas están ya aquí.

Aparato textual (1 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
2026–2030sentencia de Laurencio O(igual)(igual)(igual)
  1. Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba: funciones poéticas y dramáticas», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega, ed. Espejo Surós y Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: EUNSA, 2020), 111-129.