Profundidad
Léxico y contexto
ACTO III · ESCENA 10

3.10 La espada desenvainada de Octavio

Casa de Octavio (sale del desván)

romance asonancia -óa-óavv. 3027–3118narración con clímax

El clímax dramático de la pieza. Celia ha contado el banquete del desván a Octavio. El padre, con la espada desenvainada, sube al desván buscando vengar el honor familiar. Pero la pieza no permite la tragedia: lo que iba a ser duelo se convierte en reconocimiento (Laurencio se identifica), lo que iba a ser violencia se convierte en negociación, y lo que iba a ser destrucción se convierte en la antesala de las cuatro bodas. Cincuenta versos bastan para convertir la tragedia en comedia mediante la palabra.

La métrica es romance con asonancia -óa, que sustituirá al romance -ée de la escena 3.8 y a las redondillas de la 3.9. La asonancia -óa es de las más sonoras del castellano (con palabras como honra, boda, poca, toda, gloria, historia) y aporta gravedad rítmica al clímax. La alternancia de asonancias dentro del Acto III opera con cuidado de partitura: cada cambio prepara una intensidad emocional distinta. El final de la pieza, vv. 3027-3184, está enteramente en romance -óa, lo cual unifica el tono coral del desenlace.

NISE.Conozco que tu persona merece ser estimada; y como mi padre agora venga bien en que seas mío, yo me doy por tuya toda; que en los agravios de Amor es la venganza gloriosa. LISEO.¡Ay, Nise! ¡Nunca te vieran mis ojos, pues fuiste sola de mayor incendio en mí que fue Elena para Troya! Vine a casar con tu hermana, y en viéndote, Nise hermosa, mi libertad salteaste, del alma preciosa joya. Nunca más el oro pudo, con su fuerza poderosa, que ha derribado montañas de costumbres generosas, humillar mis pensamientos a la bajeza que doran los resplandores, que a veces ciegan tan altas personas. Nise, ¡duélete de mí, ya que me voy! TURÍN.Tiempla agora, bella Nise, tus desdenes; que se va Amor por la posta a la casa del agravio. NISE.Turín, las lágrimas solas de un hombre han sido en el mundo veneno para nosotras. No han muerto tantas mujeres de fuego, hierro y ponzoña como de lágrimas vuestras. TURÍN.Pues mira un hombre que llora. ¿Eres tú bárbara tigre? ¿Eres pantera? ¿Eres onza? ¿Eres duende? ¿Eres lechuza? ¿Eres Circe? ¿Eres Pandorga? ¿Cuál de aquestas cosas eres, que no estoy bien en historias? NISE.¿No basta decir que estoy rendida? CELIA.Escucha, señora... NISE.¿Eres Celia? CELIA.Sí. NISE.¿Qué quieres; que ya todos se alborotan de verte venir turbada? OTAVIO.Hija, ¿qué es esto? CELIA.Una cosa que os ha de poner cuidado. OTAVIO.¿Cuidado? CELIA.Yo vi que agora llevaba Clara un tabaque con dos perdices, dos lonjas, dos gazapos, pan, toallas, cuchillo, salero y bota. Seguila, y vi que al desván caminaba... OTAVIO.Celia loca, para la boba sería. FENISO.¡Qué bien que comen las bobas! OTAVIO.Ha dado en irse al desván, porque hoy le dije a la tonta que, para que no la engañen, en viendo un hombre, se esconda. CELIA.Eso fuera, a no haber sido, para saberlo, curiosa. Subí tras ella, y cerró la puerta... MISENO.Pues bien; ¿qué importa? CELIA.¿No importa, si en aquel suelo, como si fuera una alfombra de las que la primavera en prados fértiles borda, tendió unos blancos manteles, a quien hicieron corona dos hombres, ella y Finea? OTAVIO.¿Hombres? ¡Buena va mi honra! ¿Conocístelos? CELIA.No pude. FENISO.Mira bien si se te antoja, Celia... OTAVIO.No será Laurencio, que está en Toledo. DUARDO.Reporta el enojo. Yo y Feniso subiremos... OTAVIO.¡Reconozcan la casa que han afrentado! FENISO.No suceda alguna cosa... NISE.No hará; que es cuerdo mi padre. DUARDO.Cierto, que es divina joya el entendimiento. FENISO.Siempre yerra, Düardo, el que ignora. Desto os podéis alabar, Nise, pues en toda Europa no tiene igual vuestro ingenio. LISEO.Con su hermosura conforma. OTAVIO.¡Mil vidas he de quitar a quien el honor me roba!
EXT-1

Nise se rinde por venganza: la economía afectiva del despecho

Los versos 3027-3036 («Conozco que tu persona / merece ser estimada […] en los agravios de Amor / es la venganza gloriosa») son la frase más amarga de Nise en toda la pieza. La heroína letrada acepta casarse con Liseo, no por afecto, sino como represalia afectiva contra Laurencio. La sentencia en los agravios de Amor / es la venganza gloriosa es de raíz petrarquista (cfr. Canzoniere CCCXLIX), pero aplicada con frialdad funcional: el matrimonio se vuelve operación de venganza, no de unión.

La crítica feminista ha leído este pasaje como confirmación de la tragedia oculta de Nise. Laura Bass observa: «Nise, al rendirse a Liseo por venganza, confirma su derrota. La mujer que había leído a Heliodoro y a Petrarca termina casándose por simetría agraviada, no por elección. El sistema patriarcal no le ha dejado otra opción».ext1_bass La pieza dramatiza esa imposibilidad sin condenarla: el matrimonio por venganza era opción legítima en el código del XVII, y Nise la elige por carecer de alternativa.

Lo notable es la limpieza con que Lope formula la economía afectiva. Nise no se engaña a sí misma: declara que se rinde por agravio, no por amor. La frase «me doy por tuya toda» es performativa: el cuerpo se entrega como objeto de cambio. La pieza, sin glosa, registra el acto. El espectador del corral oía la rendición como conformidad cómica; el lector culto la oye como derrota trágica.

EXT-2

La autorehabilitación de Liseo: maquillaje retórico

Los versos 3040-3047 («Nunca más el oro pudo […] humillar mis pensamientos / a la bajeza que doran / los resplandores») son la operación más sutil de auto-revisión en la pieza. Liseo declara que el oro no pudo humillarlo, presentándose como hidalgo que rechaza el matrimonio interesado. La pieza ha mostrado lo contrario: en 1.10, Liseo había venido a casarse por la dote, y solo desistió cuando Finea le pareció imposible.

La operación dramatúrgica es típicamente lopesca: el personaje se reescribe a sí mismo en el clímax. La diferencia entre la conducta efectiva y la auto-narración es lo que el espectador atento debe percibir. Lope no glosa, deja que la inconsistencia opere por sí sola.

La frase tiene además ironía estructural. Mientras Liseo afirma que el oro no lo humilla, está casándose con Nise (= la sin dote), lo cual podría parecer prueba de su independencia económica. Pero la pieza ha mostrado que el matrimonio con Nise es por venganza/conformidad, no por elección amorosa. Liseo se enmascara con la noble retórica del rechazo del oro mientras la situación lo coloca en un matrimonio que él no eligió libremente.

La cita es además autobiográfica oblicua de Lope. El propio Fénix se había casado dos veces por motivos económicos (Isabel de Urbina con dote modesta, Juana de Guardo con dote de 22.000 ducados) y conocía bien el código matrimonial del XVII. Que ponga en boca de Liseo la auto-justificación retórica que el código exigía es comentario interno: el dramaturgo conoce el funcionamiento del cinismo matrimonial y lo dramatiza sin condenarlo expresamente.ext2_economia

EXT-3

La teichoscopia: relatar lo que no se ve

La técnica de Celia —contar a Octavio lo que ha visto en el desván— corresponde a la teichoscopia griega, el relato desde un punto de vista privilegiado. La forma original aparece en la Ilíada III, 161-244, donde Helena describe a Príamo, desde la muralla de Troya, a los héroes aqueos que ven combatir abajo. Lope la conocía vía las traducciones latinas del XVI y la había utilizado en otras comedias (El caballero de Olmedo, donde el cantar nocturno del labrador relata desde fuera lo que el espectador no ve).

Aquí la teichoscopia cumple varias funciones. En lo económico, Lope se ahorra reproducir el banquete, que habría requerido utilería extensa y un tiempo escénico que la pieza no quiere gastar. En lo dramático, el relato concentra los detalles relevantes (manteles blancos, perdices, gazapos, contento) sin la dispersión que tendría la representación. Y, en lo moral, el espectador imagina más de lo que vería; el banquete se vuelve ideal en su ausencia.

Hay además una dimensión propiamente lopesca. El relato de Celia es de una calidad poética notable: la frase «hicieron corona» tiene resonancia bíblica, la enumeración del menú tiene ritmo de letanía cómica, el contento general queda condensado en pocos términos. Lope hace que la criada hable con cuidado retórico, no con espontaneidad popular. Es voz literaria puesta en boca plebeya, recurso típico del teatro áureo y signo de la habilidad lopesca para nivelar el lenguaje según necesite.ext3_teichoscopia

EXT-4

El honor del padre y la espada que no mata: convención del drama de honor

«¡Mil vidas he de quitar / a quien el honor me roba!» (vv. 3117-3118) es la formulación canónica del drama de honor del XVII español. La fórmula procede del código consuetudinario y jurídico: el pater familias tenía derecho —incluso obligación— de vengar con sangre la afrenta a su honor familiar. La doctrina se respaldaba con las Siete Partidas (II, tit. 17, ley 1: el honor como bien superior a la vida) y con la praxis judicial: los homicidios por defensa del honor recibían pena reducida en los tribunales castellanos.

El teatro áureo había hecho del drama de honor género propio: Lope mismo en El castigo sin venganza (1631), Calderón en El médico de su honra (1635), Tirso en El celoso prudente. En todos ellos, el padre o el marido mataba al transgresor. La dama boba coloca la fórmula en boca de Octavio sin permitir que se cumpla: la espada se envainará después del reconocimiento de Laurencio, y la honra se restaurará por matrimonio, no por sangre.

La operación dramatúrgica es notable. Lope conoce el código del honor en su forma más rigurosa, lo cita textualmente, pero lo desactiva mediante la mecánica cómica. El público del corral percibía la cita y disfrutaba la desactivación: la pieza promete tragedia y entrega comedia. La doblez es típica del Lope maduro: hace lo que el público espera (la espada desenvainada) y luego lo desvía hacia el final feliz (el matrimonio aceptado). La conjunción de tensión trágica y resolución cómica es el núcleo del Arte nuevo lopesco.ext4_honor

La pieza, además, formula una crítica oblicua al código del honor. Si Octavio cumpliera la amenaza, Laurencio moriría, Finea perdería al amante, la pieza terminaría en luto. La preferencia lopesca por la solución cómica implica preferencia por la vida sobre el honor abstracto. La frase «¡Mil vidas he de quitar!» queda como amenaza desactivada: el código lo permite, la pieza no lo cumple. Hay aquí, sin enunciarse, una preferencia ética por la convivencia sobre la vendetta.

Aparato textual (5 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
3035«venganza gloriosa» O(igual)(igual)(igual)
3038«como Elena para Troya» O(igual)(igual)(igual)
3077«tabaque» O(igual)(igual)(igual)
3094«hicieron corona» O(igual)(igual)(igual)
3117–3118«¡Mil vidas he de quitar / a quien el honor me roba!» O(igual)(igual)(igual)
  1. Laura R. Bass, «The Economics of Representation in Lope de Vega's La dama boba», Bulletin of Spanish Studies 83, n.º 6 (2006): 771-787, aquí 783-785.
  2. Sobre la economía matrimonial de Lope mismo, véase Antonio Sánchez Jiménez, Lope: el verso y la vida (Madrid: Cátedra, 2018), 145-189; Felipe B. Pedraza Jiménez, Lope de Vega, pasiones, obra y fortuna (Madrid: Edaf, 2008), 89-128.
  3. Sobre la teichoscopia clásica y su recepción renacentista, véase Andrew Ford, The Origins of Criticism: Literary Culture and Poetic Theory in Classical Greece (Princeton: Princeton University Press, 2002), 89-110; sobre la teichoscopia en el teatro áureo español, José María Díez Borque, Sociología de la comedia española del siglo XVII (Madrid: Cátedra, 1976), 145-167.
  4. Sobre el drama de honor en el XVII y su convención, véase Melveena McKendrick, «Honour/Vengeance in the Spanish Comedia: A Case of Mimetic Transference?», Modern Language Review 79 (1984): 313-335; sobre Octavio como variante cómica del padre del honor, Alexander A. Parker, La filosofía del amor en la literatura española, 1480-1680 (Madrid: Cátedra, 1986), 178-201.