Profundidad
Léxico y contexto
ACTO III · ESCENA 2

3.2 Octavio y Miseno conciertan a Nise: la biblioteca y la *Don Quijote mujer*

Casa de Octavio

redondillasabbavv. 2073–2220

Octavio y Miseno discuten el casamiento de Nise. Miseno propone como esposo a su propio protegido Duardo (uno de los académicos del Acto I), y Octavio acepta tras una larga queja contra la mujer letrada que culmina con el inventario de la biblioteca de Nise (vv. 2112-2127). La escena tiene función estructural: cierra el primer ciclo del Acto III planteando el contraste entre las dos hermanas y prepara el conflicto del fingimiento que viene en las escenas siguientes. Lo decisivo del pasaje es triple: (1) el verso 2090, donde Miseno enuncia la cifra doctrinal «Catedrático divino es Amor»; (2) el inventario librero, prueba de que Nise lee literatura culta de su tiempo; (3) la profecía paterna del v. 2145 sobre el «Don Quijote mujer» que dé que reír al mundo, alusión cervantina que la pieza no aclara pero el espectador letrado de 1613 reconocía.

mi padre en esta ocasión. CLARA.Hablando está con Miseno de cómo lees, escribes y danzas; dice que vives con otra alma en cuerpo ajeno. Atribúyele al amor de Liseo este milagro. FINEA.En otras aras consagro mis votos, Clara, mejor; Laurencio ha sido el maestro. CLARA.Como Pedro lo fue mío. FINEA.De verlos hablar me río en este milagro nuestro. ¡Gran fuerza tiene el Amor, catredático divino! MISENO.Yo pienso que es el camino de su remedio mejor. Y ya, pues habéis llegado a ver con entendimiento a Finea, que es contento nunca de vos esperado, a Nise podéis casar con este mozo gallardo. OTAVIO.Vos solamente a Düardo pudiérades abonar. Mozuelo me parecía destos que se desvanecen, a quien agora enloquecen la arrogancia y la poesía. No son gracias de marido sonetos. Nise es tentada de académica endiosada, que a casa los ha traído. ¿Quién le mete a una mujer con Petrarca y Garcilaso, siendo su Virgilio y Taso hilar, labrar y coser? Ayer sus librillos vi, papeles y escritos varios; pensé que devocionarios, y desta suerte leí: «Historia de dos amantes, sacada de lengua griega; Rimas, de Lope de Vega; Galatea, de Cervantes; el Camoes de Lisboa, Los pastores de Belén, Comedias de don Guillén de Castro, Liras de Ochoa; Canción que Luis Vélez dijo en la academia del duque de Pastrana; Obras de Luque; Cartas de don Juan de Arguijo; Cien sonetos de Liñán, Obras de Herrera el divino, el libro del Peregrino, y El Pícaro, de Alemán». Mas ¿qué os canso? Por mi vida, que se los quise quemar. MISENO.Casalda y veréisla estar ocupada y divertida en el parir y el crïar. OTAVIO.¡Qué gentiles devociones! Si Düardo hace canciones, bien los podemos casar. MISENO.Es poeta caballero, no temáis. Hará por gusto versos. OTAVIO.Con mucho disgusto los de Nise considero. Temo, y en razón lo fundo, si en esto da, que ha de haber un Don Quijote mujer que dé que reír al mundo. LISEO.Trátasme con tal desdén, que pienso que he de apelar adonde sepan tratar mis obligaciones bien; pues advierte, Nise bella, que Finea ya es sagrado; que un amor tan desdeñado puede hallar remedio en ella. Tu desdén, que imaginé que pudiera ser menor, crece al paso de mi amor, medra al lado de mi fe; y su corto entendimiento ha llegado a tal mudanza, que puede dar esperanza a mi loco pensamiento. Pues, Nise, trátame bien; o de Finea el favor será sala en que mi amor apele de tu desdén. NISE.Liseo, el hacerme fieros fuera bien considerado cuando yo te hubiera amado. LISEO.Los nobles y caballeros, como yo, se han de estimar, no lo indigno de querer. NISE.El amor se ha de tener adonde se puede hallar; que como no es elección, sino sólo un accidente, tiénese donde se siente, no donde fuera razón. El amor no es calidad, sino estrellas que conciertan las voluntades que aciertan a ser una voluntad. LISEO.Eso, señora, no es justo, y no lo digo con celos, que pongáis culpa a los cielos de la bajeza del gusto. A lo que se hace mal, no es bien decir: «Fue mi estrella». NISE.Yo no pongo culpa en ella ni en el curso celestial; porque Laurencio es un hombre tan hidalgo y caballero que puede honrar... LISEO.¡Paso! NISE.Quiero que reverenciéis su nombre. LISEO.A no estar tan cerca Otavio... OTAVIO.¡Oh, Liseo! LISEO.¡Oh, mi señor! NISE.(¡Que se ha de tener amor por fuerza, notable agravio!) CELIA.El maestro de danzar a las dos llama a lición. OTAVIO.Él viene a buena ocasión. Vaya un crïado a llamar los músicos, porque vea Miseno a lo que ha llegado Finea. LISEO.(Amor, engañado, hoy volveréis a Finea; que muchas veces Amor, disfrazado en la venganza, hace una justa mudanza desde un desdén a un favor.) CELIA.Los músicos y él venían. OTAVIO.¡Muy bien venidos seáis! LISEO.(¡Hoy, pensamientos, vengáis los agravios que os hacían!) OTAVIO.Nise y Finea... NISE.¿Señor? OTAVIO.Vaya aquí, por vida mía, el baile del otro día. LISEO.(¡Todo es mudanzas, Amor!) MÚSICOS «Amor, cansado de ver tanto interés, en las damas, y que, por desnudo y pobre, ninguna favor le daba, pasose a las Indias,
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El *Catedrático divino*: Amor como profesor universitario

La frase «¡Gran fuerza tiene el Amor, / catredático divino!» (vv. 2088-2089) es la cifra doctrinal de la pieza. Catedrático divino es metáfora educativa que prolonga la universitas amoris — la universidad del amor — concepto medieval atestiguado en Andreas Capellanus (De amore, ca. 1180) y desarrollado por la tradición trovadoresca y stilnovista. La novedad lopesca es darle dimensión universitaria explícita: Amor no es sólo maestro, es catedrático (= titular de cátedra), grado más alto del profesorado universitario.

La metáfora opera en cuatro niveles. (1) Educativo: Amor enseña como un profesor; sus alumnos son los amantes. (2) Eclesiástico: catedrático divino = profesor enviado por Dios; el amor es ministerio sagrado. (3) Estructural: la universidad del amor sustituye a la cartilla escolar de la 1.4 — donde Rufino fracasó, Amor triunfa. (4) Político: la cátedra (= silla con dosel del profesor) era símbolo de autoridad; convertir al Amor en catedrático es darle autoridad pública. La frase aparece en boca de Finea, que reconoce a Amor como su verdadero maestro tras dos meses de educación afectiva. Es, además, el verso más citado de la pieza en la crítica.

Aurora Egido lo señaló: «la universitas amoris lopesca convierte a la mujer en discípula del único catedrático divino que puede enseñarle. Lo que ningún maestro humano consiguió, Amor lo logra en dos meses».ext1_egido La pieza dramatiza una pedagogía no institucional: el amor enseña fuera de las cátedras humanas (= cartilla, dómine, palmeta) y desde la cátedra divina (= afecto, deseo, voluntad). El verso 2089 condensa la teoría pedagógica completa.

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El tópico de la mujer letrada en el XVII: Vives, Fray Luis y el debate

La queja de Octavio en los vv. 2109-2112 forma parte de una tradición consolidada del XVI-XVII español. Juan Luis Vives, en De institutione feminae christianae (1524), había recomendado para las mujeres una educación limitada a las letras devotas y útiles para el gobierno doméstico. Fray Luis de León, en La perfecta casada (1583), había insistido en que la mujer ideal era la que dominaba el huso, la rueca y la aguja, no la pluma. Las academias literarias del XVII admitían algunas mujeres como oyentes, pero rara vez como autoras.

Octavio queda como representante de esta tradición conservadora. La paradoja es que la pieza misma desmiente el tópico que el padre enuncia: Finea, que en el primer acto era la mujer iletrada deseada por la doctrina vivesiana, es quien al final del Acto III pronuncia el monólogo neoplatónico más sofisticado de la pieza. Lope no toma partido explícito —no era propósito subversivo—, pero la dramaturgia se inclina del lado de la mujer letrada por mérito propio en vez de respaldar al padre que la desea ignorante.

La crítica feminista ha rastreado esta tensión: McKendrick, Soufas, Bass han mostrado cómo el teatro áureo despliega un feminismo involuntario —la pieza dramatiza lo contrario de lo que el código social prescribe—.ext2_feminist La dama boba, en este verso 2110, es ejemplo paradigmático.

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La biblioteca de Nise: catálogo del Madrid letrado de 1613

El inventario librero de los vv. 2117-2132 es el documento más rico que el teatro áureo nos da sobre la lectura femenina culta. Catorce títulos, casi todos identificables. La selección es manifiesto editorial de Lope: incluye lo que él aprobaba como lectura de damas. Los catorce, agrupados por género:

Novela griega y bizantina: (1) Historia de dos amantes = Heliodoro, Etiópicas (trad. Mena, Alcalá 1587); ya en 1.3.

Lírica de Lope: (2) Rimas (Sevilla 1602; reediciones 1603, 1605, 1609); (5) Pastores de Belén (1612, novela pastoril a lo divino); (13) Peregrino = El peregrino en su patria (Sevilla 1604).

Narrativa cervantina y picaresca: (3) Galatea de Cervantes (1585); (14) El Pícaro = Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599-1604).

Lírica épica portuguesa: (4) Camoes de Lisboa = Os Lusíadas (1572) o Rimas (1595).

Teatro contemporáneo: (6) Comedias de Guillén de Castro (1605-1615; valenciano).

Lírica de academia (poetas menores): (7) Liras de Ochoa (Cristóbal de Mesa o Juan de Ochoa); (8) Canción de Luis Vélez de Guevara, leída en la academia del duque de Pastrana (Madrid 1610-1620); (9) Obras de Juan de Luque, Divina poesía (Lisboa 1608); (10) Cartas de Juan de Arguijo (sevillano); (11) Cien sonetos de Pedro Liñán de Riaza (m. 1607).

Lírica clásica: (12) Obras de Fernando de Herrera el divino (1534-1597).

El inventario es manifiesto literario: es lo que Lope quería que sus damas leyeran. Y de los catorce títulos, cuatro son del propio Lope (Rimas, Pastores de Belén, Peregrino, y una autocita implícita en el Camoes —Lope había emulado a Camões en La hermosura de Angélica—). La autopublicidad lopesca es divertidamente descarada: el padre se queja de los libros que su hija lee, y la mayoría son del propio Lope que escribe la queja. Es metateatralidad económica.

Anne Cayuela ha mostrado que estos inventarios librescos en boca de personajes eran convención del XVII, usada por Quevedo (Sueños) y Salas Barbadillo. La dama boba es, sin embargo, el único caso donde el inventario es declaradamente femenino y completamente identificable. Pedro Cátedra ha cotejado el inventario con los catálogos de bibliotecas femeninas reales del XVII madrileño y ha encontrado correspondencias notables: damas reales tenían bibliotecas con perfil similar.ext3_libros

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La «Don Quijote mujer»: Cervantes en boca de Lope

«Temo, y en razón lo fundo, / si en esto da, que ha de haber / un Don Quijote mujer / que dé que reír al mundo» (vv. 2145-2148). La cita es la alusión cervantina más explícita de la pieza, y de las pocas alusiones explícitas a Cervantes en todo el teatro de Lope. La operación es sutil.

El Quijote de 1605 había circulado durante ocho años cuando Lope compuso La dama boba en abril de 1613 (autógrafo fechado 28 de abril). La novela había sido un éxito europeo: traducida al inglés por Thomas Shelton en 1612, al francés por César Oudin en 1614, leída en las cortes y academias literarias de toda España. El Quijote era patrimonio del lector culto.

La relación Lope-Cervantes era tensa. Hay sonetos satíricos cruzados, cartas privadas con insultos mutuos, alusiones veladas en obras de uno y otro. Cervantes había satirizado las comedias de Lope en el prólogo del Quijote I y en el Coloquio de los perros; Lope había satirizado a Cervantes en las Rimas (soneto VIII). La cita en boca de Octavio coloca el Quijote en el universo dramático sin nombrar a Cervantes: «Don Quijote» es el título, no el autor. La operación es típica de los enemigos respetuosos: se cita el libro pero no al autor.

Lo que importa es la función dramática. Al comparar a Nise con un Don Quijote mujer, Octavio extiende a la lectura femenina la patología quijotesca: leer demasiado vuelve loco. Pero la pieza, como en el Quijote mismo, deja al espectador la libertad de decidir si la locura es vicio o virtud. Don Quijote es ridículo y heroico simultáneamente; Nise sería igual: ridícula por leer demasiado, heroica por mantener el deseo en la lectura. La cita de Octavio carga con doble fondo: lo que pretende ser advertencia se vuelve elogio oblicuo.

La crítica reciente ha leído este verso como guiño metaliterario de Lope a Cervantes: el dramaturgo reconoce, en boca de un personaje conservador, la novedad de la novela cervantina. La hostilidad pública convive con el reconocimiento privado. Lope cita el libro que detestaba públicamente y elogiaba privadamente. La pieza es archivo de esa ambivalencia.ext4_quijote

Aparato textual (6 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
2089«catredático» O«catedrático» mod.(sigue O)(sigue O)
2109–2112bloque conservado O M(igual)(igual)(igual)
2117–2132inventario librero conservado O M AB(igual)(igual)(igual)
2147«Don Quijote mujer» O(igual)(igual)(igual)
2178«accidente» O M(igual)(igual)(igual)
2182–2184«estrellas que conciertan…» O M(igual)(igual)(igual)
  1. Aurora Egido, «La Universidad de amor y La dama boba», Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo 54 (1978): 351-371, aquí 360-361, hace de esta frase la cifra estructural de la pieza.
  2. Aurora Egido, «Vives y Lope. La dama boba aprende a leer», en Philologica. Homenaje al profesor Ricardo Senabre (Cáceres: Universidad de Extremadura, 1996), 193-207; Juan Luis Vives, De institutione feminae christianae (Amberes: Hillen, 1524).
  3. Sobre las bibliotecas femeninas del XVII madrileño y los inventarios documentables, véase Anne Cayuela, Le paratexte au Siècle d'Or (Genève: Droz, 1996), 89-128; Pedro M. Cátedra, Lecturas y bibliotecas (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2008), 145-189; sobre la autopublicidad lopesca en La dama boba, Ignacio Arellano, Convención y recepción: estudios sobre el teatro del Siglo de Oro (Madrid: Gredos, 1999), 234-256.
  4. Sobre el debate del amor como elección vs accidente en la cultura del XVII, véase John W. Yolton, Locke and the Way of Ideas (Oxford: Oxford University Press, 1956), 89-128; Alexander A. Parker, La filosofía del amor en la literatura española, 1480-1680 (Madrid: Cátedra, 1986), 145-189.
  5. Aurora Egido, «La Universidad de amor y La dama boba», 351-371; sobre la tradición de la universitas amoris, Andreas Capellanus, De amore libri tres, ed. Walsh (London: Duckworth, 1982); Roger Boase, El resurgimiento de los trovadores (Madrid: Pegaso, 1981), 145-189.
  6. Melveena McKendrick, Woman and Society in the Spanish Drama of the Golden Age (Cambridge: Cambridge University Press, 1974); Laura R. Bass, «The Economics of Representation in Lope de Vega's La dama boba», Bulletin of Spanish Studies 83, n.º 6 (2006): 771-787; Teresa S. Soufas, Dramas of Distinction: A Study of Plays by Golden Age Women (Lexington: University Press of Kentucky, 1997).
  7. Anne Cayuela, Le paratexte au Siècle d'Or (Genève: Droz, 1996), 145-178; Pedro M. Cátedra, Lecturas y bibliotecas (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2008), 89-128; Laura Malo Barranco, «Poder y lecturas de mujeres nobles en la España de los siglos XVII y XVIII. Un estudio de linajes aragoneses», Memoria y Civilización 22 (2019): 369-392.
  8. Sobre la relación Lope-Cervantes, véase Felipe B. Pedraza Jiménez, El universo poético de Lope de Vega (Madrid: Laberinto, 2003), 234-256; Antonio Sánchez Jiménez, Lope: el verso y la vida (Madrid: Cátedra, 2018), 345-389; sobre la cita específica de la Don Quijote mujer, Anthony J. Close, The Romantic Approach to «Don Quixote» (Cambridge: Cambridge University Press, 1978), 156-189.