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Presentación

3.7 Nise vs Finea: «Toda soy hurtos y robos»

ESCENA 3.7 · vv. 2636–2870

Estudio crítico de

Nombre Apellidos del Alumno

Curso · Centro · Asignatura

Fecha de autógrafo

Madrid, 28 de abril de 1613

princeps 1617

la

dama boba

de Lope de Vega

3.7 Nise vs Finea: «Toda soy hurtos y robos» vv. 2636–2870
La dama boba · Lope de Vega · 1613 damaboba.com
Lope de Vega · 1562–1635

Fase de composición

Madurezel Lope del Arte nuevo

6

rasgos identificativos

  1. 01 Fórmula consolidada: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico
  2. 02 Comedia urbana de capa y espada en su esplendor
  3. 03 Maestría en la construcción del enredo y el doble plano amo/criado
  4. 04 Personajes de mayor complejidad psicológica
  5. 05 Publicación del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609)
  6. 06 Etapa de las grandes comedias: Peribáñez (1605-08), Fuente Ovejuna (1611-18), El perro del hortelano (1613-15), La dama boba (1613)
·

¿cómo encaja La dama boba?

Lope autografía La dama boba en Madrid el 28 de abril de 1613, fecha que la sitúa de pleno en su etapa de madurez. Han pasado cuatro años desde la lectura del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) ante la Academia de Madrid, y la fórmula está plenamente consolidada: tres actos (no jornadas, ya con conciencia teórica), polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición. La pieza pertenece a la familia de las comedias urbanas de tema amoroso —Madrid, las dos hermanas, los pretendientes, la dote— pero la singulariza el motivo central de la educación por amor, que conecta con la tradición neoplatónica y con la sátira de los cultos. La dama boba convive con El perro del hortelano (1613-15), con la que comparte hibridación de lo cortesano y lo cómico, y precede en pocos años a El acero de Madrid (1608) y a la composición de las Rimas de Tomé de Burguillos (1634). Es Lope en plenitud creativa: setenta años no había cumplido y todavía le quedaban dos décadas de producción dramática.

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ESCENA 3.7 · vv. 2636–2870

Subgénero dramático

Comedia urbana de enredo amoroso

Familia: Comedia urbana / palacio madrileño

Sinopsis

La confrontación entre las dos hermanas. Nise descubre lo que la pieza ha estado preparando: Finea está casándose secretamente con Laurencio. La rabia de Nise estalla con violencia poética: acusa, exige, amenaza. Finea responde con la fingida ingenuidad que ya ha perfeccionado en la escena anterior. Aquí cae el momento más doloroso del Acto III: la hermana que ha perdido —Nise— se enfrenta a la hermana que ha ganado —Finea—, y el público percibe que la asimetría de la pieza no es justa pero es estructural. La métrica es la redondilla, el metro del diálogo doméstico vivo. Pero esta escena tiene 236 versos, una de las extensiones más largas de toda la pieza en un solo metro. Esa duración —que

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14 personajes · 17 relaciones

Esquema dramatúrgico

Relaciones entre personajes

Octavio Miseno Rufino Maestro de danza Finea Nise Laurencio Liseo Duardo Feniso Pedro Turín Clara Celia
3 en escena · 11 contextuales
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vv. 2636–2658

Texto seleccionado

redondillas

decirte el alma, aunque sale

de sí misma, que se iguale

a lo que mi amor desea?

Allá mis sentidos tienes;

escoge de lo sutil,

presumiendo que en abril

por amenos prados vienes.

Corta las diversas flores;

porque, en mi imaginación,

tales los deseos son.

NISE Éstos, Celia, ¿son amores

o regalos de cuñado?

CELIA Regalos deben de ser;

pero no quisiera ver

cuñado tan regalado.

FINEA ¡Ay Dios, si llegase día

en que viese mi esperanza

su posesión!

LAURENCIO ¿Qué no alcanza

una amorosa porfía?

PEDRO Tu hermana, escuchando.

LAURENCIO ¡Ay, cielos!

FINEA Vuélvome a boba.

LAURENCIO Eso importa.

FINEA Vete.

NISE Espérate, reporta

los pasos.

LAURENCIO ¿Vendrás con celos?

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Notas del aparato · escena 3.7 — I / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. —

    El alma como objeto en disputa: doctrina ficiniana en el corral

    «¡Daca el alma!» (verso central de la disputa Nise-Finea) es la fórmula más explícitamente neoplatónica de toda la pieza, y conviene leerla con cuidado. La doctrina del intercambio de almas en el enamoramiento tiene origen en el Banquete platónico (192d-e, donde Aristófanes dice que cada amante busca la mitad perdida) y fue desarrollada por Marsilio Ficino en su De amore (compuesto en 1469, publicado en latín en 1484), oratio II, donde se trata del «amor simple y recíproco»: los amantes se intercambian el alma por la mirada, el alma del amante pasa al cuerpo del amado y viceversa. La operación es física en el sistema ficiniano (los espíritus visivos transportan la materia del alma) y espiritual al mismo tiempo. La doctrina llegó al castellano por varias vías. Boscán tradujo El Cortesano de Castiglione en 1534; el discurso de Pietro Bembo del libro IV expone el sistema ficiniano. León Hebreo había publicado los Diálogos de amor en 1535, traducidos al castellano en 1590 por el Inca Garcilaso de la Vega. La tradición lírica española, desde Garcilaso hasta Quevedo, repitió la imagen del alma intercambiada como tópico canónico. Llama la atención que Nise reclame el alma como si fuera propiedad legalmente recuperable. La fórmula «¡Daca el alma!» (literalmente «da acá el alma») era propia del lenguaje de los embargos y reclamaciones: el acreedor reclamaba lo que se le debía. Nise está aplicando lenguaje patrimonial a la doctrina neoplatónica del amor. La superposición es deliberada y dramática: la pieza expone la economía amorosa con vocabulario de la tradición filosófica más alta. Aurora Egido, al estudiar la universitas amoris lopesca, ha mostrado cómo la doctrina platónica del amor pasa, en La dama boba, al registro doméstico y se vuelve vocabulario para la disputa entre hermanas. La gracia es que Finea, fingiendo no entender, desactiva el reclamo. No puede devolver el alma porque no admite tenerla. La empirista venció a la neoplatónica. Hay una traducción visual de esta doctrina que ilumina por proximidad lo que la pieza dramatiza con palabras. Cuarenta años después de La dama boba, Gian Lorenzo Bernini terminó en 1652 el grupo escultórico del Éxtasis de Santa Teresa (Cappella Cornaro, Santa Maria della Vittoria, Roma). La santa, atravesada por la flecha de oro del ángel, queda a la vez extendida y suspendida en una nube de mármol; los ojos cerrados, la boca entreabierta, los pliegues del hábito agitados como si la materia del cuerpo no aguantara la presión interior. La figura no representa la unión mística genérica; representa, con extrema precisión técnica, la salida del alma del cuerpo. El reclamo de Nise («¡Daca el alma!») presupone exactamente la misma física barroca que Bernini esculpe. El alma es algo que se entrega, se pierde, se recupera. Y el chiste teológico de Finea es la negación empírica radical de la posibilidad escultórica: lo que Bernini puede tallar en mármol porque la doctrina lo sostiene, Finea lo desmonta cómicamente al pedir que se lo demuestren.

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Notas del aparato · escena 3.7 — II / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. —

    La rabia de Nise: feminismo trágico oculto bajo la comedia

    El verso «Toda soy hurtos y robos» (v. 2715) es uno de los más violentos de la pieza, y conviene leerlo con cuidado, porque encierra la dimensión trágica que el final feliz de la comedia oculta. Nise enuncia una acumulación: ella es solo lo que le han robado. Su afecto le ha sido robado por Finea (Laurencio se ha pasado de una hermana a la otra), su matrimonio le ha sido robado por su padre (que la casará con Liseo a quien aborrece), su voluntad ha sido robada por toda la situación. La acumulación tiene fuerza retórica máxima: el sujeto se identifica con la ausencia. La crítica feminista anglosajona ha leído este momento como el clímax trágico oculto de la comedia. Laura Bass, en su trabajo sobre la economía de la representación en la pieza, ha mostrado cómo la trama queda gobernada por un esquema económico que privilegia a Finea por su dote y a Laurencio por su capacidad de cobrarla, dejando a Nise en el lugar de la perdedora silenciosa. La frase «ya no es tiempo de bobos» tiene además un segundo sentido autorreferencial: la pieza, que arrancó como comedia ligera de la dama boba, ha devenido drama económico-amoroso donde las víctimas son las verdaderas damas inteligentes. Edward H. Friedman ha leído el final de la pieza desde la misma asimetría: la felicidad de Finea descansa en última instancia sobre la pérdida de Nise, y la comedia no resuelve esa asimetría sino que la representa. Lo que aquí estalla es lo que el final del Acto III «conformará» con el verso «Nise, en fin, se conforma»: la conformidad es el destino que el sistema impone a la mujer letrada que ha perdido al galán. María Nogués Bruno, en su estudio sobre el silencio y la educación de la mujer a la luz de La dama boba, ha analizado precisamente esta dimensión silenciada del personaje de Nise: la dama que cita a Heliodoro en el Acto I y recita versos cultos en la academia es la misma que aquí, en el momento del clímax, sólo puede amenazar con la fuga al monte. El discurso letrado no le ha dado poder sobre su destino.

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Notas del aparato · escena 3.7 — III / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 2751

    La retracción de la academia femenina: Vives, Octavio y el cierre del Acto III

    Los versos 2750-2765 son el momento más explícitamente pedagógico del Acto III, y merecen leerse junto con la 1.6 (donde Nise tenía academia abierta con Duardo, Feniso y Laurencio). La pieza dramatiza, sin formularlo en estos términos, una retracción educativa: lo que el Acto I permitió —la academia femenina, la lírica culterana, la conversación con galanes letrados— el Acto III lo prohíbe. Octavio cierra la academia y desautoriza la pedagogía humanista. La pregunta es: ¿por qué? La respuesta está en la doctrina pedagógica vivesiana. Juan Luis Vives, en De institutione feminae christianae (Amberes: Michiel Hillen van Hoochstraten, 1524; traducido al castellano por Juan Justiniano en Valencia, 1528), había distinguido la educación femenina destinada a mujer perfeta (esposa virtuosa) de la destinada a poeta (autora de versos). La primera era legítima, recomendada y obligatoria en las clases medias-altas; la segunda era sospechosa, peligrosa, casi siempre desaconsejada. La razón vivesiana era tridentina antes de Trento: la mujer letrada se vuelve mujer pública (publica el verso, asiste a academias, dialoga con varones letrados), y la publicidad femenina compromete el honor familiar. Octavio repite la doctrina vivesiana literalmente. Su frase «ni cuando a Nise crïaba / pensé que para poeta, / sino que a mujer perfeta, / con las letras la enseñaba» (vv. 2755-2758) es paráfrasis de Vives, libro I, capítulos VII-X. La mujer perfeta (= virtuosa, doméstica, callada) es la meta pedagógica legítima; la poeta es desviación. Octavio acepta haber «labrado» (construido) una casa que se volvió academia sin querer, y ahora cierra la academia para volver a la doctrina vivesiana original. La doctrina vivesiana, leída con cuidado, era radicalmente conservadora pero también culturalmente sofisticada: Vives proponía que las mujeres aprendieran a leer (la cartilla del Acto I), supieran latín mediano (el amo, amas del Juan Latino del 2.8), pero no escribieran versos públicos. La distinción era nítida: lectura sí, escritura pública no. Aurora Egido ha mostrado que Lope dramatiza esta distinción con paciencia: Finea aprende a leer y a hablar (cumple la pedagogía vivesiana mínima); Nise escribe versos y sostiene academia (transgrede la pedagogía vivesiana máxima). El Acto III castiga a Nise por la transgresión: pierde a Laurencio, será conformada con Liseo, y la academia se cierra. La retracción tiene además una dimensión política inmediata. En 1614 (un año después del estreno de La dama boba), las pragmáticas de Felipe III contra el lujo y los excesos cortesanos reforzaron el ideal vivesiano. La cultura de la corte madrileña, después de la muerte del rey en 1621 y la subida al trono del joven Felipe IV, se moderó (al menos oficialmente). La academia abierta del primer Lope (1606-1613) tuvo problemas crecientes con la jerarquía eclesiástica; varias academias literarias femeninas fueron disueltas o pasaron a la clandestinidad doméstica. Que Lope, en 1613, dramatice el cierre de la academia femenina puede leerse como anticipación del clima cultural que el reinado siguiente impondría como norma. Una conexión moderna ilumina la operación. En Una habitación propia de Virginia Woolf (1929), la autora dramatiza la dificultad histórica para que las mujeres escriban versos: les falta espacio físico, ingreso, y permiso cultural. La hipótesis woolfiana —si Shakespeare hubiera tenido una hermana llamada Judith igualmente dotada, ella no habría escrito porque la sociedad no se lo permitía— encuentra paralelo exacto en la 3.7 de Lope: Nise, dotada para la academia, es desautorizada por su padre por haber transgredido la doctrina vivesiana. La diferencia es que Lope, en 1613, dramatiza la operación sin protestar; Woolf, en 1929, dramatiza la operación protestando. Las dos obras leen la misma asimetría desde polos opuestos del juicio moral.

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Notas del aparato · escena 3.7 — IV / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. DRM Dramaturgia v. 2751–2762

    Laurencio, cuando labré / esta casa, no pensé / que academia institüí; / ni cuando a Nise crïaba / pensé que para poeta, / sino que a mujer perfeta, / con las letras la enseñaba. / Siempre alabé la opinión / de que la mujer prudente, / con saber medianamente, / le sobra la discreción

    autoexégesis de Octavio. El padre articula, en once versos, su doctrina pedagógica conservadora: la educación femenina debe producir mujer perfeta (= esposa virtuosa), no poeta. La distinción es vivesiana: Juan Luis Vives en De institutione feminae christianae (1524) había sostenido que la educación femenina debía orientarse a la castidad, la economía doméstica y la piedad, no a la lírica ni a la academia. Octavio repite la doctrina vivesiana al pie de la letra. Que invoque a Garcilaso en el verso siguiente («no hay tales Garcilasos / como dinero y callar», vv. 2769-2770) es máxima del padre castellano del XVII: el dinero y el silencio valen más que la lírica humanista. La pieza dramatiza la retracción educativa del XVII: la academia femenina del Acto I, defendida en 1.6, es ahora desautorizada por el padre. El espectador del corral percibe la asimetría dramática.

  2. RET Retórica v. 2636–2870

    v. 2636–2870

    La escena entera está en redondillas (abba) durante 235 versos, una de las extensiones más largas de toda la pieza en metro único. La cifra no es accidental: Lope mantiene el género cómico con la métrica aunque el contenido se acerque a la tragedia. Si hubiera elegido octavas reales (metro de la dignidad) o tercetos (metro del debate filosófico), la pieza habría girado a la tragedia. La redondilla la mantiene en comedia. Marc Vitse ha mostrado que las extensiones largas en redondilla son típicas del Lope maduro: el dramaturgo había aprendido a sostener el conflicto sin cambiar de metro, modulando la intensidad por medio del léxico, la entonación y la estructura sintáctica.

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Notas del aparato · escena 3.7 — V / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. INT Intertexto v. 2707–2715

    ¿El alma piensas quitarme / en quien el alma tenía? / Dame el alma que solía, / traidora hermana, animarme. / Mucho debes de saber, / pues del alma me desalmas

    la queja ficiniana de Nise. Desalmar es neologismo construido por prefijación negativa, paralelo al desabrazar (2.7) y al desenamorar (2.7): el des- aplicado a almar genera el verbo del despojo del alma. Nise reclama el alma con vocabulario técnico de la doctrina del intercambio amoroso (Ficino, De amore, II.viii): el amante vive en el alma del amado, y si el amado lo abandona, queda desalmado (= sin alma propia). La etimología es exacta: desalmado en castellano áureo conservaba además el sentido moral de cruel, sin entrañas. Nise dice las dos cosas a la vez: «me has quitado el alma que prestaste, y te has vuelto cruel». La densidad léxica es máxima.

  2. LEX Léxico v. 2861

    donde los gatos están

    el desván de la casa madrileña del XVII era espacio doméstico de almacenaje de objetos viejos, granos, ratoneras. Los gatos aludía a la presencia obligada (= a los gatos que cazan ratones en el grano), pero también, eufemísticamente, a los amantes secretos: en la germanía del XVII, gato designaba al ladrón nocturno y, por extensión, al galán clandestino. La doble lectura es deliberada: Finea propone esconderse donde están los gatos (literalmente: ratoneros; figuradamente: amantes furtivos). El equívoco es preparación del descubrimiento del Acto III final.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — I / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

El Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) es la poética que Lope leyó ante la Academia de Madrid cuatro años antes de autografiar La dama boba. La pieza encarna casi punto por punto la fórmula del Arte nuevo: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición.

La división en tres actos —«Mas ninguno de todos llamar puedo / más bárbaro que yo, pues contra el arte / me atrevo a dar preceptos…»— se respeta sin fisura: planteamiento (Acto I, llegada y diagnóstico), nudo (Acto II, educación y desplazamiento amoroso), desenlace (Acto III, locura fingida y boda). Cada acto cierra con un giro que mueve la acción.

La polimetría sigue al pie de la letra los preceptos del Arte nuevo: «Las décimas son buenas para quejas; / el soneto está bien en los que aguardan, / las relaciones piden los romances; / aunque en octavas lucen por extremo. / Son los tercetos para cosas graves, / y para las de amor las redondillas.» En La dama boba la redondilla domina los diálogos amorosos cómicos, las octavas elevan la conversación de Octavio y Miseno (1.2), el soneto culterano de Duardo (vv. 527-540) marca un alto reflexivo en la academia.

El decoro lingüístico se respeta: Octavio habla con la gravedad de un padre noble; los maestros parodian el lenguaje técnico; los criados (Clara, Pedro, Turín) tienen la voz desinhibida y graciosa que el Arte nuevo prescribe.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — II / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

La hibridación trágico-cómica del Arte nuevo aparece atemperada: la pieza no llega a la tragicomedia plena pero contiene momentos de tensión real (la disputa de la dote en 2.6) entre escenas francamente cómicas (la lección imposible de 1.4, los desmayos fingidos del Acto III).

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12 entradas · 1–8 — I / II

Bibliografía consultada

8 referencias

  1. Artículo

    Sobre el lenguaje jurídico-burlesco en Lope, José M.ª Díez Borque (1976): Sociología de la comedia española del siglo XVII. ; sobre levantar testimonio en la fraseología áurea, Eleanor S. O'Kane, Refranes y frases proverbiales españolas de la Edad Media (Madrid: Anejos del Boletín de la Real Academia Española, 1959), s.v. «testimonio»

  2. Edición

    Para la doctrina ficiniana del intercambio del alma y su recepción humanista, James Hankins (1990): Plato in the Italian Renaissance, 2 vols. (Leiden: E. J. Brill. ; para la lírica de Lope, Antonio Carreño, ed., Rimas humanas y otros versos, de Lope de Vega (Barcelona: Crítica, 1998)

  3. Edición

    Sobre la pedagogía vivesiana en el XVII castellano y su recepción en el teatro, Aurora Egido (1996): «Vives y Lope. La dama boba aprende a leer», en Philologica. Homenaje al profesor Ricardo Senabre, ed. Pedro Cátedra et al. (Cáceres: Universidad de Extremadura. 193-208; sobre la condición femenina y los modelos pedagógicos del Siglo de Oro, Mariló Vigil, La vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII (Madrid: Siglo XXI de España, 1986)

  4. Edición

    Sobre el verso «Cuando quiero» como declaración de soberanía, Juan Mayorga (2002): «El sexo de la razón: una lectura de La dama boba», en Lope de Vega en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Año. ed. Felipe B. Pedraza Jiménez (Madrid: Compañía Nacional de Teatro Clásico, 2003), 47-59; para una lectura neoplatónica del personaje, James E. Holloway Jr., «Lope's Neoplatonism: La dama boba», Bulletin of Hispanic Studies 49, n.º 3 (1972): 236-255. con que me estás abrasando, [v. 2690] pues, como sirena, fuiste medio pez, medio mujer, pues, de animal, a saber para mi daño veniste, ¿piensas que le has de gozar? [v. 2695] FINEA. ¿Tú me has dado pez a mí, ni sirena, ni yo fui jamás contigo a la mar? ¡Anda Nise, que estás loca! NISE. ¿Qué es esto? CELIA. A tonta se vuelve. [v. 2700] NISE. ¡A una cosa te resuelve! Tanto el furor me provoca, que el alma te he de sacar. FINEA. ¿Tienes cuenta de perdón? NISE. Téngola de tu traición, [v. 2705] pero no de perdonar. ¿El alma piensas quitarme en quien el alma tenía? Dame el alma que solía, traidora hermana, animarme. [v. 2710] Mucho debes de saber, pues del alma me desalmas. FINEA. Todos me piden sus almas; almario debo de ser. Toda soy hurtos y robos; [v. 2715] montes hay donde no hay gente. Yo me iré a meter serpiente; que ya no es tiempo de bobos. NISE. ¡Dame el alma! OTAVIO. ¿Qué es aquesto? FINEA. Almas me piden a mí; [v. 2720] ¿soy yo Purgatorio? NISE. ¡Sí! FINEA. Pues procura salir presto. OTAVIO. ¿No sabremos la ocasión de vuestro enojo? FINEA. Querer Nise, a fuerza de saber, [v. 2725] pedir lo que no es razón. Almas, sirenas y peces dice que me ha dado a mí. OTAVIO. ¿Hase vuelto a boba? NISE. Sí. OTAVIO. Tú pienso que la embobeces. [v. 2730] FINEA. Ella me ha dado ocasión; que me quita lo que es mío. OTAVIO. Se ha vuelto a su desvarío, ¡muerto soy! FENISO. Desdichas son. DUARDO. ¿No decían que ya estaba [v. 2735] con mucho seso? OTAVIO. ¡Ay de mí! NISE. Yo quiero hablar claro. OTAVIO. Di. NISE. Todo tu daño se acaba con mandar resueltamente —pues, como padre, podrás, [v. 2740] y, aunque en todo, en esto más pues tu honor no lo consiente— que Laurencio no entre aquí. OTAVIO. ¿Por qué? NISE. Porque él ha causado que ésta no se haya casado [v. 2745] y que yo te enoje a ti. OTAVIO. ¡Pues eso es muy fácil cosa! NISE. Pues tu casa en paz tendrás. PEDRO. ¡Contento, en efeto, estás! LAURENCIO. ¡Invención maravillosa! [v. 2750] CELIA. Ya Laurencio viene aquí. OTAVIO. Laurencio, cuando labré esta casa, no pensé que academia institüí; ni cuando a Nise crïaba [v. 2755] pensé que para poeta, sino que a mujer perfeta, con las letras la enseñaba. Siempre alabé la opinión de que la mujer prudente, [v. 2760] con saber medianamente, le sobra la discreción. No quiero más poesías; los sonetos se acabaron y las músicas cesaron; [v. 2765] que son ya breves mis días. Por allá los podréis dar, si os faltan telas y rasos; que no hay tales Garcilasos como dinero y callar. [v. 2770] Éste venden por dos reales, y tiene tantos sonetos, elegantes y discretos, que vos no los haréis tales; ya no habéis de entrar aquí [v. 2775] con este achaque. Id con Dios. LAURENCIO. Es muy justo, como vos me deis a mi esposa a mí; que vos hacéis vuestro gusto en vuestra casa, y es bien [v. 2780] que en la mía yo también haga lo que fuere justo. OTAVIO. ¿Qué mujer os tengo yo? LAURENCIO. Finea. OTAVIO. ¿Estáis loco? LAURENCIO. Aquí hay tres testigos del «sí» [v. 2785] que ha más de un mes que me dio. OTAVIO. ¿Quién son? LAURENCIO. Düardo, Feniso y Pedro. OTAVIO. ¿Es esto verdad? FENISO. Ella de su voluntad, Otavio, dársele quiso. [v. 2790] DUARDO. Así es verdad. PEDRO. ¿No bastaba que mi señor lo dijese? OTAVIO. Que, como simple, le diese a un hombre que la engañaba, no ha de valer. Di, Finea: [v. 2795] ¿no eres simple? FINEA. Cuando quiero. OTAVIO. ¿Y cuando no? FINEA. No. OTAVIO. ¿Qué espero? Mas, cuando simple no sea, con Liseo está casada. A la justicia me voy. [v. 2800] NISE. Ven, Celia, tras él; que estoy celosa y desesperada. LAURENCIO. ¡Id, por Dios, tras él los dos! No me suceda un disgusto. FENISO. Por vuestra amistad es justo. [v. 2805] DUARDO. ¡Mal hecho ha sido, por Dios! FENISO. ¿Ya habláis como desposado de Nise? DUARDO. Piénsolo ser. LAURENCIO. Todo se ha echado a perder; Nise mi amor le ha contado. [v. 2810] ¿Qué remedio puede haber si a verte no puedo entrar? FINEA. No salir. LAURENCIO. ¿Dónde he de estar? FINEA. ¿Yo no te sabré esconder? LAURENCIO. ¿Dónde? FINEA. En casa hay un desván [v. 2815] famoso para esconderte. ¡Clara! CLARA. ¿Mi señora? FINEA. Advierte que mis desdichas están en tu mano. Con secreto lleva a Laurencio al desván. [v. 2820] CLARA. ¿Y a Pedro? FINEA. También. CLARA. Galán, camine. LAURENCIO. Yo te prometo que voy temblando. FINEA. ¿De qué? PEDRO. Clara, en llegando la hora de muquir, di a tu señora [v. 2825] que algún sustento nos dé. CLARA. Otro comerá peor que tú. PEDRO. ¿Yo al desván? ¿Soy gato? FINEA. ¿Por qué de imposibles trato este mi público amor? [v. 2830] En llegándose a saber una voluntad, no hay cosa más triste y escandalosa para una honrada mujer. Lo que tiene de secreto, [v. 2835] eso tiene Amor de gusto. OTAVIO. (Harélo, aunque fuera justo poner mi enojo en efeto.) FINEA. ¿Vienes ya desenojado? OTAVIO. Por los que me lo han pedido. [v. 2840] FINEA. Perdón mil veces te pido. OTAVIO. ¿Y Laurencio? FINEA. Aquí ha jurado no entrar en la Corte más. OTAVIO. ¿Adónde se fue? FINEA. A Toledo. OTAVIO. ¡Bien hizo! FINEA. No tengas miedo [v. 2845] que vuelva a Madrid jamás. OTAVIO. Hija, pues simple naciste, y, por milagro de Amor, dejaste el pasado error, ¿cómo el ingenio perdiste? [v. 2850] FINEA. ¿Qué quiere, padre? ¡A la fe! De bobos no hay que fïar. OTAVIO. Yo lo pienso remediar. FINEA. ¿Cómo, si el otro se fue? OTAVIO. Pues te engañan fácilmente [v. 2855] los hombres, en viendo alguno, te has de esconder, que ninguno te ha de ver eternamente. FINEA. ¿Pues dónde? OTAVIO. En parte secreta. FINEA. ¿Será bien en un desván, [v. 2860] donde los gatos están? ¿Quieres tú que allí me meta? OTAVIO. Adonde te diere gusto, como ninguno te vea. FINEA. Pues, ¡alto! En el desván sea; [v. 2865] tú lo mandas, será justo. Y advierte que lo has mandado. OTAVIO. ¡Una y mil veces! LISEO. Si quise con tantas veras a Nise, mal puedo haberla olvidado. [v. 2870]

  5. Estudio

    Sobre el Éxtasis y la teología del éxtasis berniniano, Irving Lavin (1980): Bernini and the Unity of the Visual Arts, 2 vols., The Franklin Jasper Walls Lectures

  6. Artículo

    Para los espacios femeninos en la España de la Contrarreforma, Mary Elizabeth Perry (1990): Gender and Disorder in Early Modern Seville. ; para la organización del espacio en la comedia urbana lopesca, Fausta Antonucci, «Organización y representación del espacio en la comedia urbana de Lope: unas calas» (en sus diversos trabajos sobre dramaturgia lopesca)

  7. Estudio

    Cuarenta años después de La dama boba, Gian Lorenzo Bernini terminó en 1652 el grupo escultórico del Éxtasis de Santa Teresa (Cappella Cornaro (): Santa Maria della Vittoria, Roma)

  8. Artículo

    Las furias de la Eneida VI (Megera, Tisífone (): Alecto) llevaban serpientes en lugar de cabellos y se identificaban con la venganza

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12 entradas · 9–12 — II / II

Bibliografía consultada

4 referencias

  1. Artículo

    La diferencia geográfica encierra la diferencia política de la pieza: Nise no encuentra lugar dentro del orden patriarcal, Finea sí (): porque ha aprendido a manipularlo desde dentro

  2. Edición

    Vega Carpio, Lope de (2007): La dama boba. Edición de Marco Presotto, Comedias de Lope de Vega. Parte IX, vol. III, Lleida, Milenio (PROLOPE)

  3. Edición

    Vega Carpio, Lope de (1609): Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. Edición de Evangelina Rodríguez Cuadros, Madrid, Castalia, 2011

  4. Estudio

    Pedraza Jiménez, Felipe B. (2009): Lope de Vega: pasiones, obra y fortuna del «monstruo de la naturaleza». Madrid, EDAF

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La dama boba

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